Orzuelos

El orzuelo, una infección del párpado que puede prevenirse y que no suele pasar de una molesta inflamación

Patologías oculares y de la piel, cambios hormonales, estrés y una mala higiene ocular son las principales causas de este proceso ocular que, por lo general, desaparece solo.

Todos hemos tenido alguna vez un orzuelo. Generalmente, este pequeño grano o bulto, que aparece en el exterior o interior del párpado no suele ser grave, pero sí puede llegar a resultar MUY molesto: provoca picazón, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo, sensibilidad a luz y hasta dolor. Por eso, son muchos los remedios caseros que prueban los pacientes para intentar ponerle solución. Sin embargo, no se han hallado evidencias científicas de que estos remedios caseros funcionen. Algunas personas experimentan mejoría y alivio de los síntomas, pero no puede demostrarse que sea gracias a los “trucos”, ya que los orzuelos suelen desaparecer espontáneamente al cabo de una o dos semanas.

Calor y una buena higiene

Lo que sí parece ayudar a acelerar el proceso es la aplicación de calor (el mismo principio sobre el que se basan muchas de estas curas naturales), al favorecer la dilatación de las glándulas de los párpados inflamadas y, con ello, el drenaje del orzuelo. Por esta razón, se recomienda el masaje y la limpieza del párpado con compresas tibias en la zona, que pueden complementarse con pomadas antibióticas prescrita por un especialista.

Sin embargo, muchos orzuelos no llegan a la consulta del oftalmólogo a pesar de que a menudo están relacionados con otras patologías oculares como la blefaritis (inflamación del borde palpebral), la triquiasis (alteración en la dirección de crecimiento de las pestañas) o el ectropión cicatrizal (eversión del párpado hacia afuera), además de con enfermedades de la piel, como el acné y la rosácea. En algunos casos, también pueden aparecer como reacción al estrés y a los cambios hormonales, y en otras ocasiones se originan sin causa aparente.

Aun así, le recordamos que es sumamente importante mantener una buena higiene de los párpados y no tocarse los ojos sin tener las manos limpias. Esto ayudar a minimizar el riesgo de infección, producida por la bacteria Staphylococcus aureus, que da lugar a una inflamación aguda del margen palpebral en forma de forúnculo enrojecido.

 

Atención a la evolución

Aunque no es lo habitual, esta infección puede extenderse hacia otras glándulas y tejidos oculares y puede llegar a cronificarse y a convertirse en un quiste llamado chalazión. En estos casos severos y resistentes puede ser necesario utilizar antibióticos vía oral y/o realizar una sencilla intervención quirúrgica, que permite extirparlo de manera efectiva y sin incisiones visibles. Por eso es necesario dar a cada paciente la atención adecuado frente a este problema, que no solo es muy común entre la población sino que también puede ser muy recurrente en un mismo paciente.